Tenías razón, me gusta mucho…

Mi hermanastro consiguió seducirme, en realidad siempre le había deseado, pero no sabía que él también quería hacerlo conmigo. Me dijo que le parecía bonita y eso me calentó más aun, fui derecha a buscar su verga y me la metí en la boca. Se la estaba chupando y él estaba durísimo. Fuimos a la cama, allí me puse sobre él y sentí como me penetraba con su rabo bien duro. Luego me tumbé, abrí mis piernas y me la volvió a meter hasta el fondo, yo no paraba de gemir como una cerda, que cachonda estaba, me mojo entera solo de recordarlo. Al final me echó encima toda su leche, que feliz me hizo aquello.